Lee el perfil antes de buscar una frase
Elige un detalle que te interese de verdad. Puede ser una afición, un libro o una manera de disfrutar el fin de semana. Si no encuentras nada que te apetezca comentar, no hace falta forzar la invitación. Una referencia inventada se vuelve difícil de sostener cuando la otra persona pregunta.
Piensa también en lo que quieres mostrar de ti. Preguntar por un viaje y contar brevemente una anécdota propia ofrece más contexto que encadenar preguntas. No necesitas resumir tu vida: basta con dar a la otra persona algo a lo que responder si le apetece.
Cuatro ejemplos de mensajes para acompañar una invitación
Estos ejemplos son ficticios. Úsalos para entender el tono y escribe a partir de lo que realmente hayas visto en el perfil; no los envíes como una plantilla a todas las personas.
- Si menciona cocina: «Estoy intentando aprender a hacer risotto y siempre me paso con el caldo. ¿Qué plato te gusta preparar cuando tienes tiempo?».
- Si le gusta leer: «Acabo de terminar una novela que me tuvo despierto más de la cuenta. ¿Tienes algún libro que recomendarías sin pensarlo?».
- Si habla de conciertos: «Yo suelo llegar pronto para escuchar al grupo que abre. ¿Qué concierto te gustaría repetir?».
- Si disfruta de pasear: «Los domingos suelo salir sin ruta y acabar en una cafetería nueva. ¿Tienes algún plan de domingo favorito?».
Cómo convertir un ejemplo en un mensaje tuyo
Cambia la anécdota por una que sea cierta. Si nunca has preparado risotto, habla de algo que sí hayas cocinado o pregunta por el plato que aparece mencionado en el perfil. El objetivo es que puedas seguir hablando con naturalidad si se abre el chat.
Relee el mensaje y quita lo que exige una explicación larga o invade demasiado pronto su intimidad. Una pregunta sobre cómo disfruta de una afición deja margen para responder. Pedir ubicación exacta, redes personales o detalles de relaciones anteriores puede resultar incómodo al presentarte.
Qué hacer después de enviar la invitación
En Wavefling la destinataria decide si acepta, rechaza o deja pasar la invitación hasta que caduque. Si sigue pendiente, puedes retirarla. Haber escrito una presentación cuidada no obliga a la otra persona a abrir una conversación ni a explicar su decisión.
Si acepta, retoma el tema que propusiste y presta atención a lo que contesta. En vez de lanzar una nueva batería de preguntas, cuenta algo relacionado y deja que la conversación cambie de ritmo. Aceptar el chat no implica aceptar una cita presencial.
Si eres quien recibe la invitación
Puedes revisar el perfil del remitente y decidir por tu propio interés, aunque el mensaje sea amable. Si quieres conversar, una respuesta al tema que plantea es suficiente para empezar. Si algo te incomoda, no necesitas aceptar para explicarlo.
Una vez abierta la conversación, cualquiera puede terminar la conexión. Si recibes acoso o un mensaje que infringe las normas, usa las opciones de reporte y bloqueo. La cortesía del primer mensaje se tiene que mantener también cuando expresas un límite.